Cartas de amor para mi novia
Tu novia se acordará de una carta mucho más que de un mensaje. Aquí tienes diez cartas originales con distintos tonos, para declararte, celebrar, disculparte o simplemente decirle lo que no sueles decir. Cámbiales los detalles para que suenen a vosotros.
Toca una carta y aparece en la tarjeta. Cambia el fondo, pon su nombre y envíala por WhatsApp.
- Querida Clara: Llevo semanas intentando decirte lo que siento, y cada vez que te veo se me enredan las palabras. Por eso lo escribo, para que las leas con calma y yo no tenga que mirar cómo tu cara reacciona. Me gustas desde mucho antes de lo que te he contado. Me gustas cuando discutes por tonterías, cuando te recoges el pelo con un bolígrafo, cuando miras el móvil y te ríes sola. Me gusta cómo hablas con las manos y cómo te enfadas con el mundo y luego te reconcilias con una sonrisa. No sé qué me has hecho, pero desde que estás en mi vida todo tiene más color. Hasta mi barrio, que antes me parecía gris, ahora huele a ti. Solo quería que lo supieras: me estoy enamorando, y no tengo intención de parar. Tuyo, Diego
- Mi niña: Hoy hace un año que nos besamos por primera vez, bajo aquella marquesina de la parada de autobús, con la lluvia cayendo y los dos empapados. Todavía me acuerdo de que se me cayeron las llaves y no las recogí hasta diez minutos después. Este año ha sido el mejor de mi vida. Me has enseñado que el amor no tiene por qué hacer ruido, que puede ser un domingo de películas, una tortilla mal hecha, un paseo sin rumbo. Contigo todo lo pequeño se vuelve importante. Quiero que sepas que me siento afortunado cada mañana, cuando abro los ojos y pienso que existes. Que no me canso de mirarte, ni de escucharte, ni de pensar en lo que haremos mañana. Feliz aniversario, mi vida. Gracias por quedarte. Tu Pablo
- Marta: Escribo esta carta con la cabeza gacha. Anoche me porté como un idiota. Te grité, no te escuché y me fui de casa dando un portazo, como si eso arreglara algo. No hay excusas. Estaba agobiado por el trabajo y descargué mi mal humor contigo, que eres la persona que menos se lo merece. Me di cuenta en cuanto bajé las escaleras, pero me dio vergüenza volver. Quiero que sepas que no pienso lo que dije. Pienso que eres inteligente, valiente y mucho mejor persona que yo. Pienso que tengo suerte de que me hayas elegido, y que no quiero perderte por un mal rato. Te pido perdón de verdad, sin peros. Si necesitas espacio, te lo daré. Pero dime cuándo puedo volver a abrazarte. Con todo mi arrepentimiento y todo mi cariño, Víctor
- Mi amor, mi Lucía: No te lo digo lo bastante, pero tienes una forma de cuidarme que me deja sin defensas. Te das cuenta de cuándo estoy cansado antes de que yo lo sepa. Me traes agua cuando me ves nervioso. Me llamas justo cuando más lo necesito, como si tuvieras un radar en el pecho. Hoy, mientras caminaba por la calle, he pensado en lo mucho que has cambiado mi vida. Antes no sabía qué hacer con mis tardes libres; ahora solo quiero llenarlas contigo. Antes me daba miedo hablar de futuro; ahora lo imagino en tu casa, con tus libros mezclados con los míos. Gracias por tu paciencia, por tu risa, por el modo en que me llamas por mi nombre cuando quieres convencerme de algo. Te quiero, y lo escribo con tinta para que no se borre. Tuyo, Rubén
- Querida Sofía: Son las tres de la mañana y no puedo dormir. Aquí, tumbado en la cama, solo pienso en tu cuarto, en tu cama, en tu voz diciéndome buenas noches en el último mensaje. Todavía lo tengo abierto en la pantalla. Quiero decirte que, después de lo de ayer, no me quedé tranquilo. Vi cómo te caían las lágrimas cuando me fui y me di cuenta de que no se puede querer a alguien y dejarla llorando en una puerta. No sé qué nos espera. Quizá cosas difíciles, quizá una vida entera de dudas. Pero sí sé que quiero intentarlo contigo, con todo lo que eso conlleva. Quiero estar en tus días malos y en los buenos, en tus miedos y en tus alegrías. Si me das otra oportunidad, te prometo escucharte más y hablar con más calma. Te quiero, ya lo sabes. Iván
- Mi vida: Hoy es tu cumpleaños y llevo meses pensando en el regalo perfecto. Al final he decidido que el mejor regalo que puedo hacerte son estas palabras. Eres la persona más generosa que conozco. Siempre piensas en los demás antes que en ti, y eso, a veces, me preocupa, porque quiero que también te cuides. Pero sobre todo me llena de admiración. Me enseñas cada día lo que significa ser buena persona. Quiero que este año cumplas todos tus sueños, los pequeños y los grandes. El viaje a la costa, el curso que querías hacer, la tarde tranquila sin obligaciones. Y que yo pueda acompañarte en todos ellos. No sé cuántos años más tendré para felicitarte, pero quiero que sean todos. Feliz cumpleaños, cariño. Eres lo mejor que me ha pasado. Tu Jorge
- Querida Andrea: Hoy me despedí de ti en la estación, y todavía tengo el nudo en la garganta. Fueron solo dos semanas, pero me parecieron dos días y ya lloro por los días que faltan para volver a verte. En el tren he pensado mucho. En lo mucho que me gusta hablar contigo de todo y de nada. En lo cómodo que es el silencio a tu lado. En cómo me haces sentir que no hace falta fingir ni ser nadie distinto. La distancia es dura, pero me ha enseñado algo importante: que no me gusta estar sin ti. Que cuando estás cerca, el mundo me parece menos ruidoso. Que quiero hacerte parte de mi vida, no solo de mis fines de semana. Cuenta conmigo para lo que venga. Estaré donde me necesites. Con todo mi amor, Marcos
- Mi princesa: Quería escribirte unas líneas porque ayer me dijiste que te sentías insegura, y me quedé pensando en cómo hacerte ver lo que yo veo. Veo a una mujer fuerte, que trabaja mucho y se levanta cada vez que le va mal. Veo a alguien con una risa que se oye desde el otro lado del portal. Veo unos ojos que me miran como si me comprendieran del todo. Veo a la persona con la que quiero hacerme viejo, y mira que me da miedo hablar de eso. No eres lo que dicen tus miedos. Eres lo que dice mi corazón: bonita por dentro, por fuera y por cada gesto que tienes con los demás. Cuando dudes de ti, léete esta carta. Y recuerda que hay alguien que te quiere exactamente como eres. Siempre tuyo, Gonzalo
- Querida mía: Hay una cosa que nunca te he contado: la primera vez que te vi, pensé que eras inalcanzable. Estabas en la fiesta de Raúl, con un vestido verde y un vaso en la mano, y me dije que una chica como tú no se fijaría en alguien como yo. Me alegro de haberme equivocado. Porque me fijé en ti, me atreví a saludarte y tú, para mi sorpresa, me contestaste con una sonrisa. Desde entonces, cada día ha sido un poco mejor que el anterior. Hemos viajado, discutido, reído, llorado. Hemos aprendido a hablarnos sin gritar, a escucharnos sin interrumpir, a querernos sin pedir demasiado. Y, aun así, me sigues sorprendiendo. Gracias por haberme dado la oportunidad. No sé qué habría sido de mí sin tu mirada. Te quiero hoy, mañana, y todas las veces que haga falta. Carlos
- Mi amor: Te escribo desde la mesa de la cocina, con un café a medias y tus fotos pegadas en la nevera. Es sábado, llueve y no hay nada que hacer. Y, aun así, esta es una de las mañanas más felices de mi semana, porque sé que luego vendrás. Qué bonito es esperar a alguien. No sabía lo que era hasta que te conocí. Antes la espera era ansiedad; ahora es una ilusión tranquila, un cosquilleo que me acompaña durante el día. Me has devuelto cosas que creía perdidas: las ganas de cocinar para alguien, de comprar flores sin motivo, de escribir cartas a mano. Me has hecho recordar que ser un poco cursi también es una forma de valentía. Ven pronto. Tengo las tostadas preparadas y un abrazo reservado a tu nombre. Tuyo, Samuel