Poemas tristes de amor
No todo amor sale bien, y poner en versos lo que duele ayuda a soltarlo. Aquí hay poemas sobre despedidas, amores imposibles, deseos que no se pueden confesar y cariños que no se devuelven, con un par de fragmentos de clásicos que ya lo dijeron mejor.
Toca un poema y aparece en la tarjeta. Cambia el fondo, pon su nombre y envíala por WhatsApp.
- Hice las maletas despacio, por si decías que no te fuera. Dos calcetines, un libro, tu camiseta. Cerré la puerta. No dijiste nada.
- Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán.Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LIII
- Te quiero en un idioma que tú no hablas. Por eso ni lo intentas traducir y yo me quedo mirándote sin decirlo.
- Amor imposible, así lo llaman. Yo lo llamo martes por la tarde, cuando miro el móvil por si escribes sabiendo que no vas a escribir.
- Nos queríamos bien, y no bastó. Eso es lo que nadie cuenta: que se puede amar con ganas y aun así perder la casa.
- Hoy tropecé con tu nombre en una canción que no era nuestra. Y aun así sonó a ti. Qué pesado es el eco de lo que se fue.
- No eras mío ni yo tuya, y duele igual. Esos amores sin nombre son los que más cuesta enterrar.
- Tú me mirabas como se mira un paisaje, bonito, de paso. Yo te miraba como se mira la última luz de la tarde.
- Si muero, dejad el balcón abierto. El niño come naranjas. (Desde mi balcón lo veo.)Federico García Lorca, Despedida
- Hay un lado de la cama que ya no se deshace. Hay una taza que nadie usa. Hay una calle que evito para no cruzarme con lo que fuimos.
- Si volvieras, no sé qué diría. Quizá nada, quizá todo. Pero el sitio donde estabas sigue guardando tu forma.
- No es que no te perdone. Es que aún no me perdono haber creído que esto podía durar con tan poco cuidado.
- Nos dijimos adiós sin dramas, como quien cierra un grifo. Después, en casa, el agua siguió goteando por dentro.
- Quererte a escondidas es como guardar un fuego en un bolsillo: se agradece el calor y se teme la quemadura.
- Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.Rubén Darío, Canción de otoño en primavera
- Ayer vi a alguien con tu abrigo y se me paró el mundo medio segundo. Luego, al darse la vuelta, no eras tú. Nunca lo eres ya.
- Cuánto pesan las cosas pequeñas cuando ya no hay quien las comparta: una broma, un plan, una foto, la luz de tu risa en el pasillo.
- Aprenderé a quererte de lejos, sin llamadas, sin nombre, como se quiere a una estrella que se apaga y aun así guía.