Poemas de amor para dedicar
Cuando no te salen las palabras, un poema ayuda. Aquí tienes versos para dedicar en un aniversario, en una nota bajo la almohada o en un mensaje a media tarde, casi todos originales y escritos para sonar naturales, no a tarjeta de felicitación.
Toca un poema y aparece en la tarjeta. Cambia el fondo, pon su nombre y envíala por WhatsApp.
- Te dedico este poema sin título y sin fecha, porque lo que siento por ti no cabe en ninguna etiqueta.
- Para ti, que sabes el orden exacto en que me gusta que me abracen: primero el silencio, después los brazos y al final tu voz.
- Dedicado a quien me guarda el último trozo, a quien me llama para nada, a quien me espera con la luz del portal encendida. A ti, siempre a ti.
- Hoy no es tu cumpleaños ni es San Valentín. Es martes, llueve y hay lentejas. Y aun así quería decirte que eres mi parte favorita del día.
- Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo.Garcilaso de la Vega, Soneto V
- Tengo una lista larga de cosas que me da miedo perder: las llaves, el móvil, el tren de las siete. Pero solo tú me quitas el sueño.
- Aquí te dejo mi mejor verso, el que escribí sin querer la primera vez que me miraste y se me olvidó cómo se hablaba.
- Si pudiera regalarte algo, sería esa calma que me das cuando todo se tuerce y tú dices: tranquilo, estoy aquí.
- Gracias por quedarte cuando yo era un lío de dudas, por limpiar mi miedo con paciencia y enseñarme que querer es volver cada día.
- Para ti, mi rima favorita: tu risa me alegra el día, tu abrazo me da la calma, tu nombre me llena el alma.
- Dedico estos versos a tus manos, que saben llegar a mi espalda justo donde duele, y a mi pecho justo donde falta.
- Lo nuestro no fue de película: tuvimos cenas frías, trenes perdidos y un par de gritos sin motivo. Por eso es de verdad.
- Escribo para decirte que cada año contigo me enseña una forma nueva de llamar hogar a una persona.
- A tu lado aprendí que el amor no era un incendio, sino una estufa pequeña que no se apaga en invierno.
- Para quien duerme al otro lado de la cama: gracias por la sábana, por el calor de los pies fríos, por el buenos días con la voz rota.
- Este poema no rima, igual que tú y yo al principio tampoco rimábamos. Pero fuimos encontrando el compás y ahora no sé cantar sin tu voz.
- Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.Miguel Hernández, Tres heridas