Poemas de amor para dedicar

Cuando no te salen las palabras, un poema ayuda. Aquí tienes versos para dedicar en un aniversario, en una nota bajo la almohada o en un mensaje a media tarde, casi todos originales y escritos para sonar naturales, no a tarjeta de felicitación.

Toca un poema y aparece en la tarjeta. Cambia el fondo, pon su nombre y envíala por WhatsApp.

  1. Te dedico este poema sin título y sin fecha, porque lo que siento por ti no cabe en ninguna etiqueta.
  2. Para ti, que sabes el orden exacto en que me gusta que me abracen: primero el silencio, después los brazos y al final tu voz.
  3. Dedicado a quien me guarda el último trozo, a quien me llama para nada, a quien me espera con la luz del portal encendida. A ti, siempre a ti.
  4. Hoy no es tu cumpleaños ni es San Valentín. Es martes, llueve y hay lentejas. Y aun así quería decirte que eres mi parte favorita del día.
  5. Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo.
    Garcilaso de la Vega, Soneto V
  6. Tengo una lista larga de cosas que me da miedo perder: las llaves, el móvil, el tren de las siete. Pero solo tú me quitas el sueño.
  7. Aquí te dejo mi mejor verso, el que escribí sin querer la primera vez que me miraste y se me olvidó cómo se hablaba.
  8. Si pudiera regalarte algo, sería esa calma que me das cuando todo se tuerce y tú dices: tranquilo, estoy aquí.
  9. Gracias por quedarte cuando yo era un lío de dudas, por limpiar mi miedo con paciencia y enseñarme que querer es volver cada día.
  10. Para ti, mi rima favorita: tu risa me alegra el día, tu abrazo me da la calma, tu nombre me llena el alma.
  11. Dedico estos versos a tus manos, que saben llegar a mi espalda justo donde duele, y a mi pecho justo donde falta.
  12. Lo nuestro no fue de película: tuvimos cenas frías, trenes perdidos y un par de gritos sin motivo. Por eso es de verdad.
  13. Escribo para decirte que cada año contigo me enseña una forma nueva de llamar hogar a una persona.
  14. A tu lado aprendí que el amor no era un incendio, sino una estufa pequeña que no se apaga en invierno.
  15. Para quien duerme al otro lado de la cama: gracias por la sábana, por el calor de los pies fríos, por el buenos días con la voz rota.
  16. Este poema no rima, igual que tú y yo al principio tampoco rimábamos. Pero fuimos encontrando el compás y ahora no sé cantar sin tu voz.
  17. Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.
    Miguel Hernández, Tres heridas

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