Cartas de San Valentín
El 14 de febrero se presta a una carta, sobre todo si quieres huir de las frases hechas. Aquí tienes diez modelos originales para San Valentín: tiernos, divertidos, para parejas veteranas, para quien acaba de empezar o para quien está lejos.
Toca una carta y aparece en la tarjeta. Cambia el fondo, pon su nombre y envíala por WhatsApp.
- Feliz San Valentín, mi amor: Sé que dirás que este día es un invento para vender bombones, y tendrás parte de razón. Pero yo lo uso de excusa para decirte lo que me callo el resto del año. Me gustas más que ayer y menos que mañana, como dice esa frase tan manida que, curiosamente, contigo resulta cierta. Me gusta que te quedes con mi sudadera. Me gusta que cantes mal. Me gusta que, cuando todo se pone feo, tú sigas diciendo que hay arreglo. He pensado en regalarte algo caro y al final he elegido esto: una carta, una cena en casa y el compromiso de no mirar el móvil en toda la noche. Es mi forma de decirte que estás por encima de todo. Gracias por ser mi pareja, mi amigo y mi sitio. Te quiero, Elena
- Querida Nuria: Es nuestro primer San Valentín y estoy más nervioso que cuando te pedí salir. Llevo una semana dándole vueltas a qué regalarte, y al final he decidido que lo mejor era ser sincero. Me gustas de una forma que no sé explicar. Me gusta que me escribas a las once de la noche para contarme una tontería. Me gusta cómo te ríes de mis chistes malos. Me gusta que, contigo, no tenga que fingir ser más listo, más gracioso, más nada. Aún no sé a dónde vamos, pero sí sé que quiero que me lleves de la mano. No hacen falta grandes planes. Basta con que sigamos así: compartiendo auriculares en el metro y mirándonos cuando creemos que el otro no se da cuenta. Feliz San Valentín. Te prometo muchos más. Daniel
- Mi vida: Hoy es San Valentín y llevamos juntos veintidós de ellos. Veintidós, fíjate. Hemos celebrado con cena, sin cena, con resfriado y con niños dormidos sobre el sofá. Y cada año, sin faltar, me quedo mirándote y pienso: sigo enamorado. He ido acumulando contigo una colección de recuerdos que no cambiaría por nada: la boda con lluvia, el piso minúsculo donde empezamos, el viaje en el que perdimos las maletas, la noche del hospital cuando nació nuestro hijo. No necesito flores, aunque las agradezco. Lo que de verdad quiero es seguir envejeciendo a tu lado, discutiendo por la calefacción y haciendo las paces antes de dormir. Gracias por tantos años de paciencia y de cariño. Eres mi mejor decisión. Tu marido
- Querido Marcos: Este año no podemos pasar San Valentín juntos y me da rabia. Pero he decidido que no voy a quedarme triste, sino a escribirte esta carta para que sepas que, aunque me falte tu abrazo, no me falta nada de ti. Esta noche cenaré con tu foto en el móvil, pondré nuestra canción y fingiré que estás aquí. Mañana te llamaré a primera hora. Y dentro de poco, muy poco, estarás en la estación esperándome con esa cara de nervios que pones. Me han dicho que la distancia pone a prueba el amor. A nosotros nos lo ha hecho más fuerte. Cada día sin ti me recuerda cuánto te necesito. Feliz San Valentín, mi amor. Aguanta un poco más. Te quiere, Laura
- Querida Teresa: No sé si esto es una carta de San Valentín o un secreto que llevo guardado demasiado tiempo. Tal vez las dos cosas. Trabajamos juntos desde hace tres años y, sin que yo lo planeara, te has convertido en la persona que más espero ver cada mañana. Me encantan tus bromas en las reuniones, cómo ayudas a los demás sin que nadie te lo pida, tu manera de dejar la taza siempre en el mismo sitio. No quiero incomodarte ni cambiar nada que no desees cambiar. Solo quiero que lo sepas, porque a veces callar pesa más que hablar. Si te apetece que nos tomemos un café fuera de la oficina, aquí estoy. Y si no, seguiré siendo tu compañero de siempre, con una sonrisa y una confesión menos en el bolsillo. Con cariño, Álvaro
- Mi amor: He querido escribirte esta carta a mano, aunque la letra me salga fatal y tenga que repetirla dos veces. Es San Valentín y quería hacer algo que no se pudiera comprar. Quiero darte las gracias por este año tan raro. Por cuidarme cuando pasé mal, por no darte por vencida cuando yo no sabía qué quería, por quedarte en casa viendo series cuando lo que más deseabas era salir. Tienes una paciencia infinita y yo, a veces, no te merezco. Prometo cuidarte más, escucharte mejor y hacer más planes que no incluyan el sofá. Prometo decirte más a menudo que eres preciosa, aunque estés en pijama y sin peinar. Eres mi mejor casualidad, y mi sitio favorito. Feliz San Valentín. Tuyo, Hugo
- Querida Irene: Hace unos años pensé que no volvería a celebrar este día. Me habían roto el corazón y me había prometido no enamorarme otra vez. Y mira lo que pasa: apareces tú, con tu manía de cantar en la ducha y tu mirada que lo ve todo, y mis planes se derrumban. Hoy te escribo para decirte que me has devuelto algo que creía perdido: la confianza. Contigo puedo ser yo, con mis miedos y mis defectos, sin sentir que tengo que esconderlos. Tú no me juzgas; me abrazas. No sé cómo agradecértelo. Quizá con una vida entera de cenas, de viajes y de besos en la frente. Feliz San Valentín, mi amor. Gracias por haberme enseñado a creer de nuevo. Con el corazón en la mano, Mario
- Hola, cariño: Te escribo esta carta con un lápiz mordisqueado y un trozo de papel de la libreta del súper, porque he sido incapaz de comprar una tarjeta decente. Perdona. Pero lo importante es lo que dice, ¿no? Dice que te quiero. Que me encanta que me roben las mantas, que me hagas ver pelis de miedo y luego te escondas tú detrás del cojín. Dice que eres la persona con la que más me río y con la que menos me aburro. Dice también que no voy a regalarte nada caro, pero sí una tarde entera sin móviles, un plan con picnic en el parque y una promesa: darte más besos de los que puedas contar. Feliz San Valentín, mi pequeña loca. Te debo una cena, una canción y un abrazo. Tu Pablo
- Querida Marina: Cumplimos cuarenta años juntos, y no te lo vas a creer, pero me sigo poniendo nervioso antes de verte. Me peino, me miro al espejo y pienso en qué decirte. Como si fuera la primera cita. Hemos pasado por mucho: los hijos pequeños, la enfermedad de mi madre, las vacas flacas y alguna gorda. Siempre me has sostenido con tu fuerza silenciosa, con esa forma tuya de decir menos y hacer más. No te regalo nada hoy, porque ya lo tienes todo de mí. Solo quiero que sepas que, si volviera a nacer, te buscaría entre mil personas. Y, aunque tardara, te encontraría. Gracias por estos años, por la casa, por las cenas, por las risas, por tu mano. Feliz San Valentín, mi vida entera. Tuyo siempre, Antonio
- Mi chica favorita: Sé que quedamos en no hacernos regalos este año, pero prefiero romper el trato con una carta, que no cuenta como regalo, ¿verdad? Me he dado cuenta de que contigo he aprendido a querer de otra manera. Antes buscaba fuegos artificiales; ahora disfruto de una cena en el sofá y de tus pies fríos contra los míos. Antes decía mucho y sentía poco; ahora me callo más, y siento mil veces más. Quiero que el próximo San Valentín nos pille en otro lugar, quizá en una ciudad que no conocemos, quizá en un balcón con vistas al mar. Pero, sobre todo, quiero que nos pille juntos. Gracias por todo lo que me enseñas sin darte cuenta. Te quiero con todo lo que soy. Javi